Declaración de fe
Declaración de fe
¿QUÉ CREEMOS?
Creemos fervientemente que este ministerio nació en el corazón de Dios antes que en el nuestro y que Él quiere que llevemos la esperanza de la salvación en Cristo Jesús a todos aquellos que desconocen la belleza de su gloria. (Romanos 5:2 y 5)
Nuestros principios doctrinales son bíblicos bautistas y nuestra guía es la Palabra de Dios que nos enseña a ayudar a los necesitados (Hechos 20:35) y amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. (Mateo 22:37-39)
Existe un único Dios verdadero y Jesús es el único camino para llegar al Padre (Juan 14:6). El Hijo nos ha mandado al Consolador, al Espíritu Santo que ahora mora en nosotros y nos ha sellado para la eternidad. En esto creemos, que a través del arrepentimiento sincero de nuestros pecados y creer que Jesús es el Hijo de Dios y que sólo en Él hay salvación y seguridad de la vida eterna, somos salvos.
- Las Sagradas Escrituras
La Santa Biblia fue escrita por hombres divinamente inspirados y es registro de la Revelación que Dios hace de sí mismo al hombre. Es un perfecto tesoro de instrucción divina. Su autor es Dios, su fin la salvación del género humano y su asunto es la verdad sin ninguna mezcla de error. Revela los principios por los cuales Dios nos juzga; y por lo tanto es y será hasta el fin del mundo, el verdadero centro de unión cristiana y la norma suprema por la cual toda conducta humana, credos y opiniones religiosas deben ser juzgados. El criterio por el cual la Biblia ha de ser interpretada es Cristo Jesús. Contiene 66 libros únicamente.
Éxodo 24:4; Deuteronomio 4:1,2; 17:18,19; Josué 1:7; 8:34; Salmo 19:7-10; 119:11,105,140; 2 Samuel 23:2; Proverbios 30:5; 6; Isaías 40:8; Jeremías 15:16; 36:1,2; Mateo 5:17,18; 22:29; Lucas 21:33; 24:44,46; Juan 5:39; 16:13-15; 17:17; 12:48; Hechos 1:16; 17:11; Romanos 2:16; 15:4; 16:25-27; 2 Timoteo 3: 15-17; Hebreos 1:1,2; 4:12; 1 Pedro 1:23-25; 2 Pedro 1:19-21; Apocalipsis 22:18,19.
- El Verdadero Dios
Hay un solo Dios viviente y verdadero. Es un ser eterno, Omnipotente, Omnisciente, Omnipotente, inmutable, es Luz y no hay tinieblas en él. Es el Creador de todo cuanto existe, Redentor, Conservador y Gobernante del Universo, Dios es infinito en Santidad. A Él debemos el amor más elevado, reverencia y obediencia. El Dios eterno se nos revela Él mismo como Padre, Hijo y Espíritu Santo, quienes siendo iguales en toda perfección divina desempeñan oficios diferentes, aunque unísonos en la obra de la redención.
DIOS EL PADRE: Dios como Padre reina con cuidado providencial en su Universo, en sus criaturas y en la corriente de los ríos de la historia humana según los propósitos de su gracia. Él es Todopoderoso, todo amor, todo sabio. Dios es el verdadero Padre de todos aquellos que llegan a ser hijos de Él por medio de la fe en Cristo Jesús. Él es paternal en su actitud para con todos los hombres que han sido salvos.
Génesis 1:1; 2:7; 15:11 y siguientes 5; Levítico 22:2; Deuteronomio 6:4; 32:6; 1º Crónicas 29:10; Salmo 19:1-3; Isaías 43:3,15; 64:8; Jeremías 10:1-10; 17:13; Mateo 6:9 y siguientes; 7:11; 23:9; 28:19; Marcos 1:9-11; Juan 4:24; 8:14-16; 14:6-11; 1ª Corintios 8:6; Gálatas 4:6; Efesios 4:6; Colosenses 1:2, 12; 1ª Timoteo 1:17; Hebreos 3:4; 11:6; 12:9; 1ª Pedro 1:17; 1ª Juan 5:7; Apocalipsis 4:8-11.
DIOS EL HIJO: Cristo es el Hijo Eterno de Dios. Es la imagen misma de su sustancia. En su encarnación. Fue concebido del Espíritu Santo y nacido de María sin padre humano; Jesús se reveló y cumplió plenamente la voluntad de Dios tomando sobre sí mismo las necesidades y las demandas de la naturaleza humana e identificándose completamente con la humanidad; y sin embargo, no tiene pecado. Él honró la Ley divina con su obediencia personal y en su muerte en la cruz proveyó la redención del hombre; éste quedó así redimido del pecado. Fue levantado de entre los muertos con su cuerpo glorificado y apareció a sus discípulos como la persona que había estado con ellos antes que fuera a la diestra del Dios Padre, donde es el único Mediador entre Dios y los hombres ya que tiene la naturaleza de divina y humana. Él volverá con poder y gloria para juzgar al mundo y para consumar su misión redentora. El ahora mora en todos los creyentes como el Señor y Salvador de sus vidas.
Génesis 18:1 y siguientes; Salmo 2:7 y siguientes; 110:1 y siguientes; Isaías 7:14, 53; Mateo 1:18-25; Marcos 1:1; 3:11; Lucas 1:35; 4:41; 24:46; Juan 1:1-18, 29; 10:30, 38; 11:25-27; 12:44-50; 14:7-11; 16:15, 26-28; 17:1-5, 21, 22; 20: 1-20, 28; Hechos 1:9; 2:22-24; 7:55,56; 9:4, 4, 20; Romanos 1:3,4; 3:23-26; 5:6-21; 8:1-3, 34; 10:1; 1ª Corintios 5:18-21; Gálatas 4:4, 5; Efesios 1:20; 3:11; 4:7-10; Filipenses 2:5-11; Colosenses 1:13-22; 2:9; 1ª Tesalonicenses 4:14-18; 1ª Timoteo 2:5-6; 3:16; Tito 2:13,14; Hebreos 1:1-3; 4:14,15; 7:14-28; 9:12-15, 23-28; 12:2; 1ª Pedro 2:21-25; 3:22; 1ª Juan 1:7-9; 3.2; 4:14; 5:9-12; Apocalipsis 1:13-18; 5:9-14; 12:10,11; 13:8; 19:16.
DIOS EL ESPÍRITU SANTO: El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios. El inspiró a los santos hombres de la antigüedad que escribieron las Santas Escrituras. Mediante la iluminación de Él capacita a los hombres para que entiendan la verdad; exalta a Cristo, convence de pecado, de justicia y de juicio; llama a los hombres para que acudan al Salvador y efectúa la regeneración, cultiva el carácter cristiano, conforta a los creyentes y les otorga los dones espirituales con los cuales sirven a Dios por medio de su iglesia. Él sella al creyente hasta el día de la redención final. Su presencia en el cristiano da la seguridad de que Dios conducirá al cristiano hasta que éste adquiera la plenitud de la estatura de Cristo. Él ilumina y da poder al creyente y a la iglesia en la adoración, la evangelización y el servicio.
Génesis 1:2; Jueces 14:6; Job 26:13; Salmo 51:11; 139:7 y siguientes; Isaías 61:1-11; Joel 2:28-32; Mateo 1:18; 3:16; 4:1; 12:28-32; 28:19; Marcos 1:10-13; Lucas 1:35; 4:1, 18, 19; 11:13; 24:49; Juan 4:24; 14:16, 17; 15:26; 16:7-15; Hechos 1:8; 2:1-4, 38; 4:31; 5:3; 6:3; 7:55; 8:17,39; 10:44; 13:2; 15:28; 16:6; 19:1-6; Romanos 8:9-11, 14, 16, 26, 27; 1ª Corintios 2:10-14; 3:16; 12:3-11; Gálatas 4:6; Efesios 1:13, 14; 4:30; 5:18; 1ª Tesalonicenses 5:19; 1ª Timoteo 3:16; 4:1; 2ª Timoteo 1:14; 3:16; Hebreos 9:(-14; 2ª Pedro 1:21; 1ª Juan 4:13; 5:16; Apocalipsis 1:10; 22:17.
- El Hombre
Dios, por acción directa, creó al hombre a su propia imagen; por lo mismo está es la obra culminante de la creación efectuada por Dios. En el principio el hombre era inocente de pecado y estaba investido de libre albedrío por su Creador. Por este libre albedrío el hombre pecó en contra de Dios e introdujo el pecado en la raza humana. Mediante la tentación de Satanás, el hombre transgredió el mandamiento de Dios y perdió su inocencia original; por esto su posteridad heredó una naturaleza pecaminosa, y tan pronto como queda bajo posibilidad de convertirse en transgresora de la Ley divina y de sufrir la condenación. Solamente la gracia de Dios puede hacer que el hombre vuelva a estar en santa comunión con Dios. El carácter sagrado de la personalidad humana es evidente; porque Dios creó al hombre a su propia imagen y porque Cristo murió por el hombre; por lo tanto, cada hombre posee dignidad y merece respeto y amor cristiano. Génesis 1:26-30; 2:5, 7, 18-22; 9:6; Salmo 1:1; 8:3-6; 32:1-5; 51:5; Isaías 6:5; Jeremías 17:5; Mateo 16:26; Hechos 17:26-31; Romanos 1:19-32; 3:10-18, 23; 5:6, 12, 19; 6:6; 7:14-25; 8: 14-18, 29; 1ª Corintios 1:21-31; 15:19, 21, 22; Efesios 2:1-22; 3:1-11.
- La Salvación es por Gracia
Creemos que la salvación de los pecadores: Es gratuita para todos por medio de la fe en Cristo. No depende de obras buenas que el hombre pueda hacer. El único obstáculo para su salvación es la depravación inherente y rechazamiento voluntario de Cristo como el único Salvador. El rechazo a Dios le acarrea condenación eterna.
Efesios 2:5-9; Romanos 3:24, 26; 5:1; Isaías 55:1; Tito 3:5; Efesios 2:9,10; Gálatas 2:16; Juan 3:19; 5:40; Romanos 9:32; 1:28,29; Juan 3:18, 36; Romanos 5:12; 6:23.
Celular
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